La libertad de dar un paseo

El alma de una caminata es la libertad, la libertad perfecta de pensar, sentir y hacer exactamente lo que uno quiera. Caminamos principalmente para sentirnos libres de todos los impedimentos y de todos los inconvenientes; para dejarnos atrás a nosotros mismos, mucho más que para librarnos de otros. Salgo de paseo porque anhelo un poco de espacio para respirar y para meditar sobre cosas indiferentes, donde la contemplación pueda arreglarse las plumas y dejarse crecer las alas, que en el ajetreo del balneario estaban unas veces desplumadas, otras rotas, y por eso me ausento por un tiempo de la ciudad, sin sentirme extraviado en el momento mismo en que me quedo solo.

Un fragmento de «Dar un paseo» (1821) de William Hazlitt.

Autor: Carlos Albalá

Tal vez sea un desaprendedor vocacional de apellido con vínculo

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